Dicho en los pregones

Pregón 2017, Francisco Javier Jurado “Coco”

Francisco Javier Jurado, “Coco”

<<Dejadme decirlo… Rescate, arco iris del Martes Santo.

Vecino de calle Victoria con calle Agua donde Jesús mira a Málaga al Rescate de miradas y sentimiento al pasar, veleta nazarena que marca el aire pasionista del barrio de la Patrona. Mª Stsma. de Gracia levanta su mirada como queriendo hablar al Santuario. “Soy resplandor de resplandores del arcángel San Gabriel”, “llena eres de Gracia, el Señor del Rescate es contigo, bendita tú en la Victoria y bendito sea el fruto del agua que mana de tu calle para saciar tu devoción”

Venera de oro de la enfermería española, distinción a la voluntad y compromiso al cuidado de las personas, como fue el compromiso de unos estudiantes sanitarios, que bajo trono y varales pastoreños, acudimos al Rescate del abandono en las calles. Una historia que puso raíces góticas en la realidad del siglo XXI.>>

Jesucristo va de un lado a otro. Entre Caifás y Pilatos, sin que ninguno tenga el valor de tomar una decisión sobre él.

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Antonio Guadamuro

Cristo aún no está sentenciado, las calumnias van aumentando para que el veredicto sea de culpabilidad, que es lo que intentan los judíos.

La Real, Piadosa y Venerable Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Rescate y María Santísima de Gracia ya están en la calle. Esta imagen siempre me ha impresionado bastante, a lo mejor, si te fijas a simple vista es un trono o un grupo escultórico como cualquier otro, pero te tienes que poner en esta situación: Ese momento en el que Jesús está conmocionado a la par que sereno y los soldados rabiosos y sorprendidos por la reacción de Jesús, que éste sin oponer resistencia acepta ser capturado.

Luego la mirada perdida buscando respuestas de María Santísima de Gracia. Como si estuviera dialogando con Dios, de amigo a amigo, pidiendo explicaciones de algo que haya ocurrido.

Calle Agua se va llenando de aires góticos, de esos ¡Viva el Rescate!, de los malagueños y malagueñas esperando su mecida. Al fin y al cabo eso es la Semana Santa, pasión, historia y sobretodo un sentimiento“.

Rafael de las Peñas Díaz

Rafael de las Peñas Díaz

A Jesús lo apresan en el huerto de los naranjos de la calle de la Victoria. Un sayón jala el cordón que lo amarra mientras otro, con gesto bruto, ilumina la escena con su antorcha.

El Señor del Rescate es el ejemplo del abolengo del barrio en el que mora y del que es guardián y protector. Su contacto con el ir y venir de sus vecinos hace que los conozca incluso por sus nombres de pila. Él está al corriente del carácter impetuoso de Juan, el joven alumno de los cercanos maristas, de lo reservado de Santiago o de la terquedad de Pedro, siempre malhumorado con las cosas de la pesca, y sabe que, aunque no lo digan demasiado, lo quieren con el alma. Por eso se entrega a sus captores. Cada vuelta que el ramal da en sus manos es un nudo que desata a los que, como aquellos, damos la callada por respuesta con demasiada frecuencia. Él, a diario, entre la marabunta con la que el tráfico parece engullirnos, nos rescata de nuestra cobardía, de nuestra falta de sinceridad, de cuantas veces nos escondemos o cedemos por comodidad o conveniencia, de los momentos en los que nos «tangamos» ante situaciones de desigualdad y de injusticia… Él es tan del barrio que todos le aman y conocen, y su Madre, la llena de Gracia por el saludo angélico, tiene siempre una mirada para los que se paran en su puerta, así que cuando se echan a la calle, caminando envueltos en música de la buena, los victorianos los siguen, pues no conciben estar sin Ellos aunque sólo sea por unas horas.

Félix Gutiérrez Moreno

Félix Gutiérrez Moreno

Cuando baja prendido desde calle Agua, su dolor queda apaciguadoal llegar hasta una multitud que sale a su Rescate. Sí, Jesús es rescatado en Málaga como símbolo del inconformismo de este pueblo ante tantas cosas que vienen sacudiendo nuestra manera de entender la Fe. Y, al rescatarlo cada año, rescatamos no solo su dolor y pasión, sino también la alegría de saber que todo esto tiene final feliz.

[…]

Contemplad cómo los hermanos Pollinicos, del Traslado y del Rescate  portan juntos el mismo estandarte.

[…]

Muchacha de mis amores tempranos y compañera en mi madurez, Esperanza de mis desvelos, Amparo de preocupaciones, Gracia plena de ilusión llena y Gran poder de hermandad humana. Victoria del corazón, Málaga.

[…]

Porque de su divina Gracia sabe mucho la calle del Agua, allí ella es la Reina y Señora de una capilla que hace que hasta el tiempo se pare un ratito a mirarla y decirle cosas bonitas al oído.

Rafael Pérez Pallarés

Rafael Pérez Pallarés

De hecho, el corazón limpio del niño cofrade lo detecta y por eso palpita descompasado. Sabe que llega Semana Santa y eso le emociona. Luego le contarán que coincide con la primera luna de primavera y que se celebra el misterio de la Salvación. Pero eso será luego. Primero, los ojos del pequeño centran su atención en su Jesús del Rescate y en su Virgen de Consolación y Lágrimas y en el trasiego de gente y en las ropas y en los olores y en los sabores. Todo mezclado.

 

 

María del Carmen Ledesma Albarrán

María del Carmen Ledesma Albarrán

Con un beso fue entregado dos veces el Hijo de Dios, una en Getsemaní, a las afueras de Jerusalén, la otra en Málaga, en la esquina de la calle Agua. Pero ¿quién entrega a quién si al final es Él quien sale a nuestro Rescate?

En medio de una marea de colores, el nazareno liberador de cautivos, libertador de la desidia y el desaliento, camina sobre un trono que parece que roza las paredes de las casas que se engalanan para ver pasar a un Cristo sereno. Mientras contemplamos a Jesús, que avanza con paso lento y seguro, acompañado de las imágenes de quienes fueron testigos de aquel instante de traición, es el momento para preguntarnos si todo cumple su objetivo y para reflexionar sobre la búsqueda de la verdad, para entender lo que se escapa del entendimiento, aplicable incluso a la gran familia cofrade.

Y cuando la Virgen de Gracia pase por las puertas de su capilla, igual que aquella mañana del mes de mayo, cuando se asomó entre una explosión de colores para saludar a los peregrinos, recordaremos cómo aquel día abrió las puertas para saludarlos y todos juntos rezamos el Ángelus.

¡Bendita Tú eres porque nos llenaste de ilusión y alegría!
¡Oh, Señora llena de Gracia!
Acoge las Avemarías que como el saludo del ángel
te estaremos rezando toda la noche,
y arrópate con ellas desde la catedral gótica de tu trono,
bajo ese palio que te cubre con un cielo de seda,
y vuelve pronto a tu capilla, que el Niño Dios te espera vestido
de nazareno, para cogerse de tu mano y seguir la procesión hasta
llegar al cielo.
José Antonio Domínguez Bandera

José Antonio Domínguez Bandera

A los sones de Virgen de Gracia, la marcha de Perfecto Artola, asiste la pareja a la salida de la cofradía del Rescate. La profesora de piano del conservatorio es admiradora del ya desaparecido compositor, y había mantenido arduas discusiones con algunos compañeros que consideraban la música de Semana Santa como un arte menor. Ella, gran defensora de la música popular, insistía en poner cada cosa en su sitio. Las marchas procesionales estaban compuestas para eso, para acompañar el paso de los tronos que se movían a un ritmo preciso, no en una sala de concierto, sino en la calle. La que ahora sonaba, y adornaba con sus notas la salida de la popular e histórica cofradía de la calle del Agua, es preciosa en su sencillez. Una melodía simple y bella que se mezcla con el aire fresco de la tarde del Martes Santo.

 

 

Ana María Flores Guerrero

Ana María Flores Guerrero

Judas se lleva las manos a la cabeza, el Señor del Rescate es arrestado en la Victoria por dos sayones y dos romanos, mientras Pedro, Santiago y Juan se sobresaltan. Sinfonía de colores, negro, amarillo, rojo, gris y morado te acompañan en esas espléndidas filas de nazarenos y la capilla de calle Agua, faro de fe de tu barrio, donde tantas veces te saludo cuando paso, llora.

Y de los ojos perdidos en el infinito de una Madre, se derraman incontenibles lágrimas. 

No llores, María, llena eres de Gracia, 
de inigualable belleza, 
de sin par armonía,
refugio de nuestras penas,
auxilio de nuestras vidas,
orgullo de tus cofrades,
bien y gozo, luz y guía.
No llores, María, llena eres de Gracia, 
el Señor del Rescate está contigo. 
Bendita Tú, 
en el cielo, ensalzada,
en la tierra, amada y venerada.
Bendita Tú, ahora y siempre,
Virgen de Gracia.
Francisco García Muñoz

Francisco García Muñoz

La Catedral de Málaga: Una gran responsabilidad 

La responsabilidad es otro de los muchos dones cofrades que Jesús nos legó. Fundamental atributo para ser conscientes de cuáles son nuestros compromisos en la vida y luego asumirlos con verdadero estímulo y acicate. De ello tenemos un ejemplo con Jesús del Rescate. El sabía seguro que lo iban a apresar y, pudiendo librarse, no quiso escapar jamás. En todo momento y en todo lugar, a la altura del deber supo estar. 

Este año Leonardo Fernández, nuestro genial pintor, ha plasmado en su soberbio cartel anunciador esta comprometida virtud. El Señor del Rescate es detenido en un huerto de olivos muy nuestro. Tan propio como que, detrás de la Imagen, vemos la bella panorámica de una Jerusalén malacitana en un eterno atardecer. Y si miran con atención, en ese fondo urbano hay un detalle que no se nos puede perder. El artista ha pintado nuestra Catedral tapando con la presencia del Nazareno parte de sus notorias inconclusiones. Y esto, no se yo, si es pura casualidad o un signo de la Divinidad

Todos los nacidos y amantes de esta bendita tierra y en especial nosotros, los cofrades, desde siglos atrás estamos en deuda con nuestra basílica principal. No es sólo un sagrado recinto donde tiene celebración el sentir religioso. En sus naves y capillas la historia, el arte o la cultura de nuestra gente igualmente brilla. Es un monumento emblemático que a la gran mayoría nos incumbe. Por tanto, no es de recibo, ni de un pueblo seña de identidad, que una obra maestra como es ella estuviera casi en ruina y siga sin terminar. Ante la decisión de construirla por parte de nuestros predecesores… ¿Quiénes somos nosotros para hoy sentenciar su no culminación, si Dios quiso que en Málaga se perpetuara con plena belleza su Encarnación? Los malagueños tenemos que despertar como en otras muchas ciudades del mundo espabilaron ya. Que lo que se empieza, si es bueno, más vale tarde que nunca, siempre se ha de acabar por simple dignidad. Ya está bien de burdas razones económicas y de incuestionables criterios artísticos, los cuales, a la larga, fomentan el papanatismo. Lo de “manquita” es una palabra y un hecho que no se sostienen más tiempo por si mismos. Por eso, viendo el cartel de Leonardo, este pregonero no se puede callar. El Nazareno, con su cuerpo y sus manos, es la torre que falta. Es el brazo manco que no está. Así, la Divinidad, por medio de tan espléndida pintura, creo yo que nos está pidiendo esta otra responsabilidad. Pues hágase ya de una vez dicha voluntad. Culminemos todos juntos, con la Virgen de Gracia y Jesús del Rescate, las obras pendientes de nuestra Iglesia Catedral.

Pedro F. Merino Mata

Pedro F. Merino Mata

Esperan en Ti, Señor, y caminan tras de Ti porque, como San Agustín, intuyen que la Trinidad, la Trinidad Santa, no es el barrio sino la «Ciudad de Dios», y porque ansían que tus manos atadas, Señor Cautivo, un día se desaten por fin y que la calle postrera de sus vidas sea la calle de la Victoria, donde Tú mismo bajes a la acera, les abras tus brazos, Señor del Rescate que marcaste mi hombro, y les invites a entrar en tu capilla, tan humilde y tan pequeña como el portal de Belén donde naciste, para decirles:

— Venid a mí todos los que estáis fatigados y cargados, que yo os aliviaré. Venid y entrad todos los que lloráis: todos los marginados, los pobres y angustiados, los despreciados y excluidos, los desarraigados y maltratados, los enfermos y los abandonados, los pecadores y arrepentidos. Los que nunca fuisteis escuchados y los que resultasteis burlados. Venid porque creísteis que Yo soy el Camino en el puente de la Aurora, la Verdad en la Misa de Alba y la Vida en el Sagrario. Yo pagué con el beso de Judas vuestro Rescate y aquí, en la calle del Agua con la que recibisteis el bautismo, debajo de mi escapulario trinitario, en mi pecho, justo en el centro de mi corazón abierto, aquí tenéis vuestra morada malagueños y victorianos […]”.

“[…] Yo quiero ser nazareno de doloroso ruán negro con cirio rojo sacramental, pero también con dorada palma Pollinica, con túnica bordada de la cruz guía de La Expiración y pardo hábito franciscano del Dulce Nombre. Yo quiero ser penitente con capa blanca y cruz de Santiago de la Virgen del Amor o del Señor de la Sentencia, y capa de damasco grana de El Prendimiento, negro de la Virgen de la Caridad y de raso amarillo de El Rescate. […]”.

“[…]la Málaga que queremos, la Málaga paradisíaca cantada por el poeta, que se mece dulce y serenamente bajo el palio aterciopelado de la Virgen de las Angustias, al arrullo de las olas y en el regazo sublime de María Santísima de Gracia, perla escogida del universo y rostro doloroso de nuestra Patrona venerada por los Mártires Ciriaco y Paula

“Judas se presentó en el Huerto, acompañado de gentes con espadas  palos, mandados por los sumos sacerdotes, escribas y ancianos. Cumplió la contraseña y lo entregó. Escena que más que conmemorar, vivimos el Martes Santo cuando a Jesús del Rescate le vemos venir por calle Agua, pintada más que hecha, para conmemorar este momento y para que por ella salga la cofradía de Nuestro Padre Jesús del Rescate y María Santísima de Gracia. El momento pasionista es tan duro como importante, pero una vez más, en él interviene ese otro pueblo, el nuestro, con una fe y una devoción tan imaginativa como sincera, aportándole a ese, como decía antes, duro momento, la alegría multicolor de las túnicas y las capas de sus nazarenos, con el orden y el entusiasmo que ponen las gentes de ese barrio, para lo más importante que tienen, por eso le dicen a esa esquina de toda la vida, capilla de calle Agua, hoy te quedas vacía, porque Él que todo el año te preside, ya está en el trono que merece. El que es consuelo y refugio de tantos desde ese altar, ya lo tenemos en la calle, rescatándola de tanta injusticia. Hoy Málaga entera se entrega como rescate para tenerle siempre libre y con ella.

Y así sigue su andar esta hermandad, llegando a la tribuna, donde es pedida la venia, que es un cartel para muchas Semanas Santas.

Entre las definiciones de la palabra de Gracia, hay una que merece ser escrita con mayúsculas, porque entra de lleno en nuestro Martes Santo, para llamar a una Virgen que lo es todo y que define como <Don gratuito de Dios, que eleva sobrenaturalmente a la criatura racional en orden a la bienaventuranza eterna>.

Gracia, que también es indulto y perdón. Yo te digo desde aquí, Señora, que tu nombre también es donaire, atractivo y salero de esta tierra, para nuestros ojos y nuestra alma. Qué sería de nosotros, si no te tuviéramos como es don sobrenatural que eres. Ya me despido de Ti Virgen de Gracia, la del trono gótico, que es el estilo artístico que más directamente se dirige al cielo, diciéndote que nuestra alma y nuestra vida sin Ti, sería una vida sin alma”.

Manuel Molina Gálvez

Manuel Molina Gálvez

Martes Santo. Medio ejército y un traidor, para detener al más manso de los hombres, entre altos olivos  un rojo suelo de sangre que hace presagiar lo peor. Lanzas y espadas amenazantes para oponerse al amor de un Jesús dócil y doliente. ¡Qué poca Gracia le hizo a su Bendita Madre el conocer de su arresto!. Cuanta Gracia a cambio, viene Ella repartiendo”.

 

 

 

Bernardo Pinazo Osuna

Bienaventurada, porque a través del más bello palio que enjoya tus Penas nos haces ganar a raudales la Gracia que discurre en calle Agua”.

[…]”VIRGEN DE GRACIA, no podías ser otra, la que me da los buenos días al pasar al inicio de cada jornada por tu capilla; gótico tenía que ser tu trono para elevarse más al cielo, morado tu manto, piropos encendidos, firmes tus portadores que con amor te van colmando, vienes lenta, tan lenta, que casi no se mueve el palio, en la noche tibia y alegre, la noche del Martes Santo, en la que GRACIA Y ROCIO embrujo van derramando por las calles malagueñas desde el Barrio Victoriano.

Nazarenos multicolores de calle Agua, os estaré siempre en deuda, Pipo, Sole, Doctor Benavides, cada gota de sangre, cada gota de <quimio> no son puñales hirientes, ni rejones de castigo, son esos Regalos de Reyes que dejan libres las manos de vuestro Señor del RESCATE”.

Celia Villalobos Talero

Celia Villalobos Talero

“Una y otra vez tengo que referirme al barroco y a la idea de dificultad. Vencer el obstáculo produce un gran placer y que los tronos puedan pasar por donde  es imposible que lo hagan aumenta notablemente la emoción de todos los espectadores. Quien quiera vivir uno de esos momentos que se vaya a ver el Rescate saliendo de calle Agua. Las imágenes de castillo Lastrucci  van sobre una mole dorada que tiene muchas dificultades para salir; pues a pesar de todo, lo consigue. Cada uno tiene una Semana santa íntima y unas vivencias muy particulares; en estos momentos quiero recordar a mi amigo y compañero Antonio Cordero que se emociona como ustedes no se pueden imaginar cuando se nombra a la Virgen de Gracia; esta es su Virgen y su cofradía. Querido Antonio, las capas multicolores volverán a llenar calle de la Victoria y el trono gótico de la Virgen nos sorprenderá con su originalidad; yo estaré cerca de ti para verlo”.

Enrique Romero Fernández

Enrique Romero Fernández

“Libres. La libertada es palabra de cristiano, pero la vida nos va atando las manos, nuestro egoísmo, la falta de humildad, la trampa permanente de esta sociedad inmisericorde, de competencia y capitalismo exacerbado nos aleja de la luz y nos hace prisioneros de nuestros pecados. Por eso estás Tú, esperándonos en la acera, en una esquinita de la calle para rescatarnos. Para liberarnos las manos. Cuántas historias te hemos contado, Señor del Rescate, oasis y remanso de agua en un desierto de asfalto. Espéranos siempre en la calle, con nuestro mismo paso, ahí siempre te necesitamos.

Miradla a la cara, ¿quién ha dicho que no es guapa?. Si la luz de la cera se aflige con su mirada, y las capillas de su trono se estilizan para acariciarla. Si la línea quebrada del barroco se armoniza y rompe la curva para que se haga más larga, y busca el cielo de tus ojos negros de eterna mirada, si tu boca es arca de suspiros y miel de flor aterciopelada, ¿quién ha dicho que no eres guapa?. Si no podemos apartarnos de ti, si haces nuestra vista prisionera cuando subes por la Victoria, cerrando calle y abriendo nuestro corazón que busca en tu cara el camino más dulce de amor para llegar al cielo. Este pregonero te grita y exclama Guapa, Guapa y Guapa, María Santísima de Gracia. Virgen de la Capilla del Agua”.

Federico Fernández Basurte

“Durante todo un año se han ofrecido en su capilla, acogiendo el saludo de cuantos pasan y con un gesto espontáneo se santiguan. Durante un año entero –y ya van cincuenta- el faro de la Victoria ha guiado hasta su puerta a los sedientos que necesitaban beber de su agua. Pero llegará el Martes Santo, brotará la fuente y manará, buscando el centro por el cauce antiguo, el agua bendita de Jesús del rescate y la Virgen de Gracia, porque ahora les toca a ellos venir a vernos.

¿Quién es esa mujer, tienda dispuesta para que la palabra acampase entre nosotros? La que dijo un “si” que sonó en todo el Universo como la señal de la trompeta que anunciaba la plenitud de los tiempos. Gabriel la llamó, de parte de Dios, llena de Gracia y así bajará calle de la Victoria, guardada por los dragones de oro que campean en el morado de su manto, elevada sobre gótica peana que alza sus pináculos hasta el mismo cielo, al que María levanta su mirada, proclamando: aunque me muera esta noche de dolor, hágase en mi según tu Palabra”.

José Jiménez Guerrero

José Jiménez Guerrero

Desde una original capilla, que hermosea una esquina victoriana, Jesús del Rescate, el Señor del Conventico, y la Virgen de Gracia, traen entre varales el recuerdo de Trinitarios Descalzos y el nombre de un viejo convento.

La Virgen de Gracia, dejando atrás una calle que ese día es de agua bendita, es procesionada sobre un trono que rompe moldes, que no se ajusta a normas preestablecidas, ni falta que hace. Trono noegótico para la Virgen de Gracia.

Al contemplarte comprendemos que tu altar callejero tiene sus formas apuntadas hacia el cielo porque, de alguna manera, nos representan a todos los que a pie de acera esperamos ser alcanzados por Tu Gracia y suspiramos por acercarnos hasta Ti”

Carlos Ismael Álvarez García

Carlos Ismael Álvarez García

“Ir a ver las procesiones es sobre todo, andar, transitar por calles raramente pisadas luego a lo largo del año, atajar por pasajes inéditos dejándonos llevar por el instinto o por los sones de los tambores lejanos que, más que oir, escuchamos o intuimos.

Salgamos así al encuentro, en el barrio victoriano, de Nuestro Padre Jesús del Rescate que viene desde su singular Capilla, reluciente como una linterna de cristal y cerámica vidriada, precedido de sus nazarenos que convocan la luz a la celebración, asomarse al gozo de contemplar a la Virgen de Gracia mecida al compás de su marcha procesional inigualable, cenit de nuestra música cofrade que yo he querido que suene aquí esta noche. Porque no se acaban nunca, o es que a mí me lo parece, sus acordes magníficos hechos para bajar sin prisas toda la Victoria. ¿O es que alguno tiene aquí prisa?.

Yo quiero que no terminen todavía sus compases lentos pensados para pasear con parsimonia a la Señora de calle Agua, que viene nimbada por su propio nombre. Quiero otra vez más, tenemos la tarde entera por delante, oir la marcha concatenada de Artola, verlo todo despacio, espirar esta Gracia, aprehender este ambiente, asistir a la gloria de los hombres de trono, sentir con ellos la firmeza tensa de las piernas, la emoción de estos enamorados que bailan cara a cara con su trono en medio de la tarde malagueña. ¿Cómo se puede tener prisa cuando pasa la Virgen de Gracia?”.

Carlos Ruíz del Portal

El vecino más querido del barrio de la Victoria, desde su Capilla de la calle del Agua, nos va a rescatar a todos los malagueños, con sus manos abiertas, en actitud de acogimiento, invitándonos a la conversión. Nuestro Padre Jesús del Rescate y María Santísima de Gracia, porque de ella la colmó Dios para que fuese su madre. La Virgen que inspiró la obra cumbre del Maestro Don Perfecto Artola“.

 

 

 

Gustavo Villapalos Salas

Gustavo Villapalos Salas

“Capillita del Agua, rescátanos, Señor, en esta noche con la cruz trinitaria de Tu pecho y que las capas multicolores sean albergue amoroso de mi fe, y que la Madre de la Gracia la derrame sin mesura”.

 

 

 

 

Leopoldo García Sánchez

Leopoldo García Sánchez

Con el tornasol y el brillo del raso en las capas nazarenas, amarillas y grises, se hace inconfundible la presencia de una Hermandad que nace del perfil de dos calles: de la Victoria y del Agua.

Tú, por mí.

Tú, Señor, cual descalzo trinitario…

¡Deja que ocupe el lugar

de tu entrega voluntaria!

¡Deja que sea yo, Señor,

el que beba de ese agua amarga!

Mas… Tú sigues prisionero…

¿Por qué, mi Dios, tu Hijo mismo?

¿Es que acaso no le amas?

¡Por qué tiene un precio tan alto,

¡Dios mío…!

la libertad de las almas?

¡Morena de la Victoria!,

como góticas torres,

se elevan tus ojos

suplicando en su mirada.

Dos agujas en el cielo

que se clavan puntiagudas,

en una sola plegaria.

¡Díselo de nuevo Gabriel!

¡Ave María! ¡Señora llena de GRACIA!

Pedro Luis Gómez Carmona

Pedro Luis Gómez Carmona

“Ese barrio victoriano querrá rescatar a Jesús, que desde la calle Agua, bajará delante de María de Gracia…

Rescate, bajo tus varales he luchado por llevarte a tu capilla”.

 

 

Salvador Villalobos Gámez

Salvador Villalobos Gámez

“De la capilla del Agua, surte un manantial de colores, son túnicas de cofrades por calle de la Victoria. Manantial de amores que a JESÚS ha RESCATADO de la entrega del traidor.

Ella, clava sus ojos en el cielo, su mirada celestial. La VIRGEN DE GRACIA, con su tocado de tul, parece rodeada de toda la espuma del agua de nuestras olas. Es la Madre de la Gloria; que naciera ya con ella, título “concebido” desde el tribunal más alto.

¡Bien hicieron sus cofrades cuando le pusieron Palio!”

 

José Luis Zurita Abril

José Luis Zurita Abril

Rescate del “Conventico”

Nuestro Padre Jesús del Rescate es trinitario, del “Conventico” que estuvo en lo que hoy es calle de Liborio García. Y cuentan que fueron los frailes trinitarios los que fundaron la Cofradía y los que lo sacaban en procesión. Que eso antes era cosa del clero. Ahora sale de la calle del Agua, de una capilla que es como una maceta de geráneos puesta en mitad de la calle de la Victoria, con esa Virgen tan guapa que se llama María Santísima de Gracia”.

 

Luis Merino Bayona

Luis Merino Bayona

“Cerró la noche se rompe con flamear de túnicas de seda.

La de los que quisieron que su Cristo estuviera en la Capilla del Agua, arrebujado en las faldas de Gibralfaro.

Y qué mejor sitio para partir al encuentro de la ciudad. Así, desde arriba, Virgen de Gracia, ves ese Martes, calle de la Victoria abajo, tras tu Hijo ya prendido y humillado.

Llena eres de Gracia, María de la calle del Agua, que el Señor está contigo y te queremos bendita, madre malagueña, Reina de la Victoria”.

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Francisco José González Díaz

“¿Y por qué no pudimos encontrarnos a la Cofradía junto a la Capilla de la calle del Agua?, donde Jesús del Rescate ya no es centinela, sino que se ha dejado tomar preso del amor de su Barrio y la Virgen de Gracia baja deprisa la calle de la Victoria, porque en su casa se nota que tiene ganas de derramarla, un año más, sobre sus hijos que aguardan impacientes su llegada”.

 

 

 

Antonio Garrido Moraga

Antonio Garrido Moraga

“Cuentan los viejos libros que la Cofradía del Rescate reunió a la más antigua nobleza malagueña en torno a una imagen rescatada por los Trinitarios. Otra vez el juego de palabras. Otra vez ese desorden que es orden interno en el multicolor flamear de tus capas calle Victoria abajo. Capillita del Agua, ¡qué sola te quedas! Pero cada año vamos a rescatarlo para salvarnos nosotros con El, mientras la Virgen de Gracia levanta sus ojos al cielo en un gesto de dolor que es oración muda y resignada. Llena de Gracia en las criaturas. La más perfecta”.

 

José María Martín Delgado

José María Martín Delgado

“Como la Semana Santa de Málaga no sigue en sus imágenes las secuencias lógicas de la Pasión, junto a un Cristo crucificado vemos luego a otro con una cruz a cuestas camino del Calvario. Esto contribuye a la intemporalidad del sentimiento que se revive y a la consciencia de la redención final. Así sucede el Martes Santo, cuando el Rescate nos presenta el prendimiento de Jesús. Por contraposición, recogiendo una tradición de la Orden Trinitaria, que data de 1.702, cuando el rescate de los cautivos cristianos en poder de los infieles, se mantiene esta cofradía que, después de muchísimos avatares, sale impresionante de la calle del Agua”.

 

María Victoria Atencia García

María Victoria Atencia García

Con aquel Cristo rescatado de los moros, y devoto de la casa de Medinaceli, María Santísima de Gracia, mil gracias derramando, pasó con estos valles con premura, como el Esposos del Cantar. Mil gracias de quien el ángel saludó como llena de gracia, casi místico que el don de Dios colma, pero don que torna a su dador, en la persona del hijo. Porque toda dádiva procede del Padre, pero todo obsequio de la madre es para el hijo; toda la complacencia y entrega. Y si la cruz trinitaria, roja y azul, nos rescata de la esclavitud, de la servidumbre a la que nos condenan la infidelidad y la culpa, María ayuda a nuestra salvación por su gracia mediadora. Y ese es su carisma y nuestro privilegio. Este, el don fecundo de nuestro rescate. Porque, ¿qué podría negarnos el Padre que nos da por madre a su hija? ¿Qué podría abatir, María, nuestro orgullo de tu parentesco?.

Manuel Porras Alcántara

Manuel Porras Alcántara

“Y detrás el Rescate, con apóstoles, sayones y soldados, María Santísima de Gracia, que era mi vecina de enfrente cuando yo era niño”.

 

 

 

 

“Nuestro Padre Jesús del Rescate y María Santísima de Gracia es hermandad de abolengo, ligada a la Orden religiosa de los Trinitarios Descalzos, dedicados a la filantrópica y caritativa labor de redimir a los cautivos apresados por los infieles generalmente musulmanes. No estaría de más que nuestras cofradías de pescadores se adhirieran a esta Hermandad, especialmente si faenan en el llamado banco sahariano, pues la Historia tiende a repetirse en la sustancia, aunque difiera en la forma en que se presenta”.

José Luis Hurtado de Mendoza Bourman

José Luis Hurtado de Mendoza Bourman

“Y Nuestro Padre Jesús del Rescate, que del corazón del barrio de la victoria viene acompañado por la Virgen de Gracia, con vistosa sinfonía cromática en los hábitos, morados, grises, negros y amarillos”.

 

 

 

 

Manuel Gámez López

Manuel Gámez López

“Llena eres de Gracia”, la llamó Gabriel. El saludo del arcángel lo recogerá la Hermandad del Rescate, para que en los oídos de su Señora resuene permanentemente el gozo de la Anunciación y, así, la llamará: ¡Virgen de Gracia!”.

 

 

 

Jesús Saborido Sánchez

Jesús Saborido Sánchez

“Judas había consumado su crimen. Los soldados se acercan a Cristo y le prenden cuando les contesta mansinamente que El es el Nazareno. Y nuestra ciudad se acongoja porque no olvida en cuantas ocasiones ha presentado fidelísimamente el papel del discípulo traidor. Y por eso acude ansiosa, corriendo, en un atardecer del Martes Santo calle la Victoria arriba hasta la calle del Agua, porque quiere sinceramente Rescatar para sí a Jesús, al buen Jesús, que en un inmenso trono ya rescatado por nuestro amor, va derramando la Gracia por nuestras calles”.

 

 

José Atencia García

José Atencia García

“Todavía, y no sabemos por cuánto tiempo o aún, sobreviven repartidas por la geografía de nuestra ciudad algunas ermitas, como pequeños hitos de religiosidad y casticismo. De la ermita de la calle del Agua, sale otra cofradía, la del Rescate, íntima y cordialmente vinculada al popular barrio victoriano. Nuestra Señora de Gracia era antiguamente procesionada sobre ricas andas de nácar y carey. En esta hermandad figuraba lo más lucido de la nobleza malagueña, y figura hoy lo más noble del corazón de Málaga”.

 

 

“Desde un antiguo convento de los Padres Trinitarios, a principios del siglo XVIII, es cuando sale por vez primera la Cofradía del Rescate. A finales del mismo siglo sus imágenes se trasladan a la Parroquia de San Juan, y de allí, a finales del siglo XIX se instituyen en la Iglesia de Santo Domingo. En el lance del año 31 de nuestro siglo, podría afirmarse que las sagradas imágenes que habían ido de templo en templo en el transcurso de más de 200 años, no tendrían de nuevo cobijo porque ya no existían, y sus cenizas fueron esparcidas al viento por el huracán de la historia.

Pero el Rescate fue rescatado por el alma milenario de esta raza malagueña, y de nuevo surge un trono para este Nazareno con los brazos extendidos, al que entornan por un lado, San Juan, San Pedro y Santiago, y al otro lado, como símbolo de la injusticia y la tiranía, dos sayones romanos, y como prototipo de traidores, Judas Iscariote; y el amor de Cristo que irradia a todos por igual, custodia con su Madre María Santísima de Gracia, a la Málaga de sus amores en una capilla blanca y chiquita de la calle del Agua del barrio de la Victoria, porque esta cofradía malagueña, no cejó hasta que rescató a su Cristo del Rescate, y le buscó, con lo difícil que es, una vivienda limpia y humilde, pero para siempre y de por vida”.

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Cayetano Utrera Ravassa

“Aires de leyenda, ecos de remota historia, rescate de cautivos, evocación de una ciudad que fue. La palabra divina al apóstol, en Getsemaní: “Vuelve la espada a su vaina…” El canto del poeta:

“Si nada valgo, ni merezco nada,

¿Por qué te has dado en pago mi rescate?

Todo ello en confuso tropel de ideas y sentimientos se me ofrece cuando el Martes Santo veo en la calle a Jesús del Rescate y María Santísima de Gracia.

Ya va de vuelta para su encierro al pie del castillo, por donde pudo estar “el corral de los cautivos”, en la inverosímil capilla de la calle del Agua; allí guardarán al Señor con su mirada infinita, y a la Virgen llorosa, y, ambos, con las manos extendidas ofrecerán rescate y gracia a los hombres de nuestro tiempo, que, hoy como entonces, seguimos siendo cautivos”.

“Presenciad cómo por la calle de la Victoria, desde la Capilla de la calle del Agua, situada al pie del famoso Gibralfaro, sede en otros tiempos de la morisma y escudo de Málaga, avanza Nuestro Padre Jesús del Rescate, rodeado de apóstoles y prendido por romanos, con la fe incontenida de unos hombres que han sabido resucitar viejas tradiciones”.

El Prendimiento avivará nuestro amor a Jesús con las palabras de Isaías: “Se ofreció porque quiso”. En curiosa paradoja el “Rescate” nos dirá que, prendido Jesús, nos rescató del cautiverio en que gemíamos”.

“Las escenas del Huerto siempre fueron para las almas amantes tema fecundo de consideración reposada y fuente de vida espiritual. (Y ahí tiene Málaga la Cofradía de la Oración del Huerto).

Y ahí también la Cofradía del Rescate, que recoge uno de los momentos más impresionantes de la noche de los Olivos, cuando Jesús, con gesto soberano de libertad y de amor de entrega, presenta sus manos para ser maniatadas a quienes momentos antes, corridos de temor, cayeron por tierra solamente con oír su impresionante voz serena”.