Así fue el traslado de nuestros Sagrados Titulares al Santuario de la Victoria por el comienzo de las obras en la Capilla
El barrio respiraba diferente. En la tarde de este pasado 20 de septiembre muchos vecinos del barrio de la Victoria y devotos de Nuestro Padre Jesús del Rescate y María Santísima de Gracia se agarraban a las rejas de una Capilla que reflejaba el brillo del bordado de unos antiguos estandartes que presagiaban lo que minutos después iba a reflejarse en el cristal de esa misma Capilla. Estaban en casa.
Una casa hermandad que poco a poco se iba llenando de vida mientras María contemplaba a Jesús, la Madre a su Hijo. Juntos, iban a emprender el camino hacia el Santuario de la Patrona de Málaga, Santa María de la Victoria. En esta ocasión, el Señor no iba a dejar sola a su Madre en su primera subida al templo victoriano.
Los Sagrados Titulares, entronizados sobre el trono de traslado de la Hermandad del Prendimiento, exornado con rosas de jardín, sedum, lisiantus bicolor, symphonocarpus y astroemerias por La Victoria, Arte Floral, iban a ser los protagonistas de una jornada histórica.
Para ello, lucieron sus mejores galas. Nuestro Padre Jesús del Rescate vistió la túnica neobarroca bordada sobre terciopelo burdeos de Esperanza Elena Caro, y las potencias de plata de ley, cinceladas y sobredoradas, que cuentan con capillas que acogen las figuras de Santiago, San Pedro y San Juan. María Santísima de Gracia fue ataviada para la ocasión con un pecherín sobre la saya burdeos bordada, y el manto de camarín bordado en color morado. Destacó el resplandor diseñado por Fernando Prini en plata de ley, cincelada y sobredorada, esmaltes, marfil y amatistas.
Estaban en casa, en la de todos los hermanos de una Cofradía que sabían que todo estaba en orden, y que pronto, la Capilla relucirá para mayor honor y gloria de Ellos. A las 19hs de la tarde, las puertas se abrieron y nuestro hermano mayor, Daniel Gil, impuso la medalla de la Hermandad en el banderín de los miembros de la Banda de Música Virgen del Rocío. Quisieron que se sintieran en casa, como uno más. Bajo la mirada del Señor y la Virgen cabemos todos.
Las primeras melodías de ‘Virgen de Gracia’ de Artola sirvieron para que pisaran las calles de su barrio precedidos de los hermanos que miraban con orgullo que sí, que pronto volverían a casa con Ellos. El hermanamiento del barrio es indiscutible, y en los primeros metros de calle Agua, los hermanos de la Cofradía de la Humildad recibieron a las Sagradas Imágenes mientras sobrevolaban las melodías de ‘Cristo de la Humildad’ para que la Capilla también los viese por última vez. La veleta superior de la misma indicaba el camino hacia el Santuario de la Victoria.
Miradas de emoción, abrazos y aplausos de los fieles que se congregaron en el barrio hicieron que ese sentimiento de pertenencia, de estar en casa, se sintiese en todo momento. Dos toques de campana, uno más y al cielo, a la mismísima ‘Puerta del cielo’. Así se sintió el encuentro con nuestros hermanos de la Cofradía del Rocío. La noche iba haciéndose presente y Nuestro Padre Jesús del Rescate y María Santísima de Gracia brillaban con luz propia. Indicaban el camino a casa.
Tras las calles Manrique y Gordón, los hermanos del Monte Calvario aguardaban a las puertas de su Casa Hermandad. Así es como consigue siempre la conjunción perfecta el barrio de la Victoria: en la solemnidad de la noche sonó ‘Benigne Fac Domine’, el volumen de las voces bajó, todos miraban en una única dirección, las campanas empezaron a repicar, y un mantón de manila se mecía desde el balcón de una vecina que recibió la bendición en esa noche de septiembre. No habían llegado aún a su destino, pero ya estaban en casa. Nunca salieron de ella.
Los sones victorianos volvieron a escucharse con fuerza para que con ‘Málaga a su Virgen de la Victoria’ y ‘Cristo del Amor’, los Sagrados Titulares se adentraran poco a poco en el Real Santuario de Santa María de la Victoria. Todo era ‘Amor’ y los ojos relucían más que el mismísimo ‘Sol’, como así nos hicieron saber a todos los hermanos los miembros de la Cofradía victoriana que esperaba junto a la Virgen de la Caridad, y el joven Grupo Parroquial que rindió honores al Señor y a la Virgen.
A las 21:15hs, D. Alejandro Escobar y la Real Hermandad de Santa María de la Victoria abrieron las puertas del Santuario y del corazón de todos los hermanos del Rescate, para que ya sí llegaran a la que será la casa en la que latirán los corazones ‘Al compás de calle Agua’ hasta que esa recoleta esquina del barrio de la Victoria vuelva a resplandecer.
Gracias, hermanos, por vuestro comportamiento ejemplar.
Recordad: están en casa. Sintámonos en casa.
Fotografías: José Carlos Morente













