La Hermandad del Rescate en el siglo XIX

En este capítulo abordaremos una de las épocas menos conocidas de la Hermandad del Rescate. El siglo XIX supondrá para nuestra Hermandad grandes períodos de desaparición, pues aunque el primer tercio estaría bajo el cobijo trinitario en el Conventillo, escasos son los datos que nos aporten luz sobre la vida de la Hermandad. A mediados de la centuria, aparecerá con cambio de sede canónica en la céntrica Iglesia de San Juan y conoceremos la primera relación documentada de hermanos de nuestra corporación. Habrá que esperar a los últimos años para conocer la redacción de unos nuevos estatutos, el conocimiento de la primera junta de gobierno, las celebraciones de cultos internos y las primeras salidas procesionales, en gran parte por las subvenciones de la corporación municipal y la ayuda de otras hermandades, con indicación de sede, recorrido, día de salida y desarrollo de la procesión.

La centuria del siglo XIX se inicia con el terremoto sufrido en Málaga el 13 de enero de 1804 que causó graves daños y ruinas en numerosos edificios de la ciudad, entre ellos las paredes y cubiertas del Conventico. Este hecho obligó a realizar obras en su capilla mayor, el tejado del crucero al lado del Evangelio y en la bóveda del Presbiterio[1].

A lo largo de este siglo se producirán diversos altibajos en la vida de las cofradías y hermandades malagueñas. En su primera mitad asistiremos a una época de crisis en todos los aspectos de la vida malacitana, que no es ajena a los acontecimientos nacionales. El progreso, el liberalismo y la revolución industrial afectan profundamente a la vida de las hermandades. También repasaremos el efecto que tuvieron en Málaga dos acontecimientos que marcaron la decadencia y la ruina a la que llegaron numerosas cofradías malagueñas, la invasión de los franceses y las medidas desamortizadoras de Mendizábal en 1835.

Los franceses en Málaga

La invasión napoleónica, que en Málaga duró desde el 5 de febrero de 1810 al 28 de agosto de 1812, supondrá el desgaste, por no decir la desaparición, de la mayoría de las cofradías; unas donaron sus objetos de valor para hacer frente al enemigo y otras fueron saqueadas por los propios franceses. Efectivamente, el ejército francés expolió y saqueó cuanto de valor encontró en capillas, iglesias y conventos y lo almacenó en San Agustín[2]. En uno de sus inventarios se relaciona «una escultura de Nuestra Señora de Gracia medio vestida de 1,2/3 de alto tasada en 500 reales de vellón y un Jesús del Rescate vestido de tamaño natural tasado en 500 reales de vellón» y una librería de menor aprecio y desechada por su escaso valor[3]. Los franceses también utilizaron algunas dependencias religiosas para cobijo de sus tropas con el pretexto de vigilarlas ante el saqueo de extraños, por lo que es muy posible que el Conventico, situado en pleno centro urbano, fuese uno de los utilizados para este menester. 

En esta coyuntura y a pesar de todos los contratiempos, en mayo de 1816 los Trinitarios Descalzos pretendían ampliar su convento[4]. Y en 1821 los religiosos trinitarios acceden a alquilar una parte del convento, quizás por su precaria situación económica, para asentamiento del Batallón de la Milicia Activa[5]. En 1833 la comunidad trinitaria y las cofradías establecidas en el Conventico son invitadas por el Ayuntamiento malagueño a participar en unas rogativas públicas por los azotes del cólera [6].

Las medidas desamortizadoras de 1835

El Decreto de Mendizábal de 1835 produjo, entre otras cuestiones, que las dependencias conventuales y sus contenidos se vendieran; los edificios en unos casos destruidos y en muchos casos destinados a cuarteles, asilos u hospitales. Esto obligaría a las cofradías a buscar refugio en iglesias y parroquias cercanas a los conventos desaparecidos por las medidas desamortizadoras. Por otro lado, gran parte del apoyo que hasta ahora tenían del clero regular desapareció y se les colgó el sambenito de considerarlas como entidades trasnochadas vinculadas al Antiguo Régimen, lejos de la ideología liberal que pretendía asentarse en el país.

Las cofradías pertenecientes a la Merced, Santo Domingo y San Agustín permanecieron en sus sedes. Las hermandades del convento franciscano de San Luis el Real buscaron cobijo en diversas parroquias; en Santiago se establecieron Jesús el Rico, Jesús el Pobre, Llagas y Columna y Humildad y Paciencia; la Vera Cruz en la Concepción; los Mártires acogió a las hermandades del Huerto y Concepción Dolorosa; y el Rescate se trasladó a San Juan. Allí practicarían sus cultos sin grandes repercusiones en la vida de la ciudad en espera de tiempos mejores para salir de nuevo a la calle. 

Los sonidos de las botas y el redoblar de los tambores no fue más que el anuncio de la total ruina del convento trinitario, que podría haberse producido entre 1836 y 1842 según el periódico El Avisador Malagueño [7]. Así, en el plano de Mitjana de 1836 ya no aparece el Conventico como tal. Finalmente, el edificio fue adquirido por José Marín García, quien en 1846 reedificó parte del mismo y sus dependencias fueron ocupadas paulatinamente por comercios varios [8].

Consecuencias desamortizadas en Madrid

Cristo de Medinaceli, anónimo finales siglo XVIII. Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Por supuesto, las medidas desamortizadoras afectaron igualmente a los Trinitarios Descalzos de Madrid, en cuyo convento se veneraba la Imagen de Jesús Rescatado y la de Nuestra Señora de los Dolores. Los frailes se vieron obligados a abandonar el convento, la iglesia y las imágenes; y mientras regresaban todo su patrimonio, incluida la Sagrada Imagen, pasó a la Casa Ducal de Medinaceli. Lejos de desaparecer el culto a Jesús Rescatado, y como su devoción había calado hondo en las clases populares, esta imagen siguió recibiendo el homenaje del vulgo a través de los cultos y solemnidades tradicionales, especialmente el besapié del primer viernes de marzo, promovidos por el Capellán de los Duques, el trinitario exclaustrado, Fray Félix Coronado Cortés. Esto hizo que tanto la denominación de la Iglesia como la de Jesús Rescatado, fuese conocida a partir de ahora por el de la Casa Ducal, pasando a denominarse de Medinaceli.

En virtud de un Real Decreto de S. M. el Rey Alfonso XII, regresan los Padres Trinitarios a España. Pero, ya en 1891, el Duque había cedido la Iglesia a los PP. Capuchinos, quienes prefirieron que continuara llamándose de Medinaceli, y que en 1930 inauguraran su actual Basílica[9]. A partir de aquí se produjo un cierto olvido de Jesús Rescatado en favor de Medinaceli, cuando en realidad se trata de la misma Imagen bajo distintos administradores que, por circunstancias históricas, antes fueron los Trinitarios y a partir de entonces los Capuchinos.

La Hermandad del Rescate resurge en la Parroquia de San Juan

Pero volvamos a la Hermandad del Rescate. Como apuntamos anteriormente, las hermandades y cofradías que peor trance pasaron fueron las que estaban erigidas en conventos, especialmente en el centro de la ciudad. Éstas se vieron obligadas a buscar cobijo en otras iglesias, y la Hermandad del Rescate la encontró en la cercana iglesia de San Juan.

A los pocos años de abandonar la sede trinitaria, concretamente en septiembre de 1854, la Hermandad del Rescate ya se encontraba en la referida iglesia de San Juan y contaría con cierta organización interna para convocar rogativas con el fin de mitigar espiritualmente los estragos de la epidemia de cólera: “El sábado 30 del corriente después de oraciones, se dará principio en la parroquia del Sr. S. Juan á la novena de rogativas que á Ntro. P. del Rescate consagran varios jóvenes y otros devotos, para implorar de S.M. nos libre de la calamidad que nos amenaza[El Avisador Malagueño, 29 de septiembre de 1854]. Días después convoca una nueva rogativa: “Hoy 8 del corriente será la función de rogativas á N. P. Jesús del Rescate en la parroquia de S. Juan, á las diez de la mañana, en la que predicará el Sr. D. Francisco Lacalle, beneficiado de esta St. Iglesia Catedral, y á las siete y media tendrá lugar la comunión general de los congregantes y fieles que concurra[El Avisador Malagueño, 8 de octubre de 1854].

El Avisador Malagueño, 3 de mayo de 1854.

El Avisador Malagueño, 30 de septiembre de 1854.

 

Establecida ya en la céntrica iglesia de San Juan, era necesario dar un nuevo impulso organizativo y económico para garantizar la supervivencia. Con la finalidad de aumentar el respaldo de los feligreses, desde las páginas de El Avisador Malagueño se anima a “todas las personas piadosas que gusten apuntarse en esta congregación, dando dos reales a la entrada y un real mensual, pasarán á suscribirse á casa de D. José Noguera, calle de S. Juan, núm 70” (José Noguera era propietario de una vivienda en calle San Juan y disponía de una fábrica de jabón en la Carrera de Capuchinos).

Primera relación de hermanos del Rescate. El Avisador Malagueño, 21 de diciembre de 1854.

El 21 de diciembre de 1854 el mismo periódico insiste en la noticia y aporta la primera relación de hermanos del Rescate que se conoce: “Congregación de N. P. Jesús del Rescate, sita en la parroquia de San Juan.- Todas las personas piadosas que gusten apuntarse en esta congregación, dando dos reales a la entrada y un real mensual, pasaran á suscribirse á casa de D. José Noguera, calle de S. Juan, núm. 70. Se han suscrito hasta el día: D. Manuel Sánchez, D. Simon Castel e hijo, D. José Clavijo, D. Federico Pérez, D. Antonio Lecanda, D. Juan de Silva, D. Eduardo Hacon, D. Antonio Muñoz, D. José Torres, D. José Tejada, D. Manuel Noa[El Avisador Malagueño, 21 de diciembre de 1854].

A pesar de los intentos de garantizarse el sostenimiento económico, su economía estaría tan maltrecha que El Avisador Malagueño en su número dedicado a la Semana Santa del 2 de abril de 1858 no menciona la salida procesional del Rescate. Pocos años más tarde tampoco merece atención de las guías de la época [MERCIER, A. y CERDA, E. de la: Guía de Málaga y su Provincia, 1866]. Seguramente, después de la exclaustración pasaría algunos años tan debilitada su organización, su economía y los ánimos de sus hermanos que es muy posible su desaparición, o al menos su subsistencia al más mínimo nivel, durante al menos 30 o 40 años. Habrá que esperar al último decenio de este siglo para conocer el resurgimiento de la Hermandad del Rescate.

El Avisador Malagueño, procesiones, 11 de abril de 1865.

Pasada la crisis de la primera mitad de siglo, de 1850 a 1868 se producirá un importante despegue de la actividad cofradiera, tanto interna como externamente. A este resurgimiento ayuda considerablemente la incorporación de la pequeña burguesía a las cofradías y hermandades, buscando respetabilidad y una expresión estética más autóctona acorde con sus intereses sociales, religiosos y económicos. También el clero y los modestos empleados se apuntan a ellas y entre todos le darían un nuevo impulso a las mismas. Sobre todo un impulso organizativo e interno (redacción de nuevos estatutos de numerosas cofradías y hermandades) más que en sus expresiones externas, aunque a estas se les imprimió mayor solemnidad y rigurosidad, considerando las procesiones ya como un reclamo para los visitantes. 

Durante el sexenio revolucionario (1868-1874) se produjo una involución de los avances de los años anteriores. La inestabilidad política provocada por la salida de España de la reina Isabel II produce numerosos enfrentamientos entre católicos integristas y liberales y obreros y republicanos; el anticlericalismo hacía difícil la realización de las procesiones y las cofradías se centraron en sus labores de previsión social, en los enterramientos y en sus cultos internos. Un hecho que demuestra la dificultad de las procesiones en esta época es que la Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad de Santo Domingo, que saldría en procesión el Viernes Santo de 1872, abre la participación en la procesión a personas que no son hermanos, citándolos a la hora exacta de la procesión, con traje negro y ofreciendo velas a los mayores de 16 años[El Avisador Malagueño, 18 de marzo de 1872].

Durante el reinado de Alfonso XII (1874-1885) se produce cierto resurgimiento del movimiento cofrade malagueño, aunque en la sociedad malagueña se aprecia cierto desinterés por las cofradías, lo que se refleja en el escaso número de hermandades que salen en procesión en los días de Semana Santa. No obstante, El Avisador Malagueño del 13 de abril de 1879 informaba que “los templos han estado, como era de esperar en país tan católico como Málaga, sumamente concurridos durante las últimas festividades”.

Quinario a Jesús del Rescate del 6 al 10 de febrero de 1887. La Union Mercantil, 9 de febrero de 1887.

Los últimos quince años del siglo XIX conformarán un momento de expansión y aumento en el número de cofradías, ya por crearse nuevas (Ntro. P. Jesús de la Columna, Santo Sepulcro) o por florecer de nuevo aquellas con tradición pero que los acontecimientos de la historia habían «adormilado», como son los casos del Nazareno del Paso o la Hermandad del Rescate. La oligarquía local comienza a interesarse por las cofradías y se integran en sus juntas directivas. Y algunas cofradías afrontarían la redacción de sus estatutos en virtud de la Ley de Asociaciones de 30 de junio de 1887.Por contra

Precisamente es en estos años de expansión y resurgimiento cuando reaparece la Hermandad del Rescate en la escena cofrade malagueña. La primera noticia de esta época es la celebración de un quinario en honor de Nuestro Padre Jesús del Rescate, que se celebraría en la iglesia de San Juan del 6 al 10 de febrero de 1887. Del 15 al 19 de febrero de 1888 se repetiría el quinario con participación del clero de la propia parroquia de San Juan. Y también se realizó quinario a Jesús del Rescate del 6 al 10 de marzo del año siguiente. Estas noticias confirman lo que establecían los Estatutos, esto es, la celebración de un quinario en honor de su Titular dando comienzo el Miércoles de Ceniza de cada año.

La asiduidad de estos cultos internos hace presagiar cierta relevancia en su organización interna, pero hasta el momento desconocemos los cultos externos o procesiones que la Hermandad del Rescate pudiera realizar en esos años.  No obstante, la revista La Saeta de 1924 indicaba que la procesión de la Hermandad del Rescate destacaba en esta época por utilizar ya el capirote cónico, siendo una de las primeras cofradías que introdujo dicha innovación.

Las primeras salidas procesionales

En el recorrido histórico realizado hasta ahora de la Hermandad del Rescate, salvo la procesión de la inauguración del Conventico, no hemos encontrado referencia alguna a sus salidas procesionales. Habrá que esperar hasta la última década del siglo XIX para encontrar las primeras noticias de estos cultos externos.

Las procesiones en Málaga. La Union Mercantil, 27 de febrero de 1890.

Durante la Cuaresma de 1890, en la sección religiosa del periódico La Unión Mercantil que hemos podido consultar se aprecia escaso número de cultos (Ntra. Sra. de la Soledad de Santo Domingo, Ntra. Sra. de los Dolores de San Juan) y las noticias que se publicaban en prensa vaticinaban malos augurios para la próxima Semana Santa debido a las importantes dificultades económicas por las que atravesaban las cofradías para poder salir en procesión, recurriendo incluso a suscripciones populares para solventar la situación. Por ejemplo, la Hermandad de Jesús el Rico, se planteaba dejar de ir a la cárcel a liberar un preso ante el escaso presupuesto de 3.000 reales que tenía para afrontar la procesión.

En las principales iglesias de la ciudad se disponían mesas petitorias para aprovechar la gran afluencia de público para visitar los monumentos levantados en las capillas eclesiales con los Titulares de las cofradías. En Santiago se dispusieron los monumentos de Nuestra Señora de los Dolores, Jesús el Rico, Llagas y Columna y Jesús de la Humildad. En la Merced se pudo apreciar los monumentos de Nuestro Padre Jesús de la Sangre, Jesús de Viñeros y Nuestra Señor del Traslado y Soledad, y Nuestro Padre Jesús de la Columna. En San Felipe se exponía el monumento de Servitas. La Virgen de los Dolores, la Oración en el Huerto, Ánimas y la Concepción Dolorosa estaban expuestas en los Mártires. Y en San Juan se exponían Nuestro Padre Jesús de Azotes y Columna, Nuestro Padre Jesús de la Puente, Jesús Nazareno, las Ánimas y la Exaltación[La Unión Mercantil, Viernes Santo 4 de abril de 1890]. Finalmente saldrían tres procesiones, Azotes y Columna de San Juan el Miércoles Santo, Jesús el Rico desde Santiago el Jueves Santo, y el Viernes Santo, Servitas desde San Felipe.

La primera noticia de la Hermandad del Rescate de esta época hace referencia a la organización de un quinario en honor de su Titular. El culto, que tendría lugar en la Iglesia Parroquial de San Juan, daría comienzo el Miércoles de Ceniza 11 de febrero de 1891 y finalizaría el domingo 16 del mismo mes. Las predicaciones diarias serían realizadas por el señor Licenciado D. José Álvarez Esquivel, Pbro. y el panegírico de la función principal lo realizaría el Sr. Lcdo. D. José María Caballero[10]. No tenemos noticias de la salida procesional de la Hermandad del Rescate en 1891.

Del 2 el 6 de marzo de 1892 de nuevo se realizaría quinario en San Juan en honor de Jesús del Rescate; los sermones serían realizados por el misionero apostólico capuchino M.R.P. Fray Lorenzo María de Mollina[11].

Esta es la primera crónica conocida de la salida procesional Hermandad del Rescate. El Avisador Malagueño, 14 de abril de 1892.

El domingo 3 de abril de 1892, la Hermandad del Rescate reúne a sus hermanos con la finalidad de preparar su salida procesional, repartir las túnicas y establecer el recorrido[El Avisador Malagueño, sábado 2 de abril de 1892]. Una semana después, el periódico La Unión Mercantil publicaba que el Domingo de Ramos 10 de abril de 1892 se reúnen las hermandades de la Parroquia de San Juan para organizar sus procesiones del Miércoles Santo. A esta asistieron las hermandades de Azotes y Columna, Santa Veracruz y Sangre, Nuestro Padre Jesús del Rescate y Nuestra Señora de los Dolores y acordaron salir juntas en procesión, a la que se añadió la Exaltación, para recorrer el siguiente itinerario: San Juan, Carnecería, Especerías, Nueva, Puerta del Mar, Martínez, Marqués de Larios, Plaza de la Constitución, Granada, Riego, Álamos, Torrijos, Compañía, Plaza, Especerías y San Juan. Los Titulares de las cofradías de la Vera Cruz y de los Dolores se veneraban en la Iglesia de la Concepción y fueron trasladadas el Martes Santo a la Parroquia de San Juan para realizar su procesión del Miércoles Santo. El Avisador Malagueño, 13 y 14 de abril de 1892.

Recorrido seguido por la Hermandad del Rescate el Miércoles Santo, 13 de abril de 1892.

Tal y como mandan sus Estatutos, el Miércoles de Ceniza 15 de febrero de 1893 dio comienzo un solemne quinario en honor de Jesús del Rescate y finalizó el domingo 19, realizando la predicación el Padre Fray Lorenzo Mª de Mollina.

La Union Mercantil, 10 de marzo de 1893. Las Hermandades con mayor poder económico ayudaban a las de menos recursos a organizar sus salidas procesionales.

Durante la Cuaresma, las distintas cofradías y hermandades de las iglesias de Santiago, los Mártires, Santo Domingo y San Juan organizaban reuniones preparativas de las procesiones y realizaban gestiones con los organismos públicos y empresas privadas para mejorar el éxito de las procesiones. Entre las hermandades se ayudaban y las de menos recursos económicos solían salir en procesión junto a las más pudientes. Para este año se pretendía que Jesús del Rescate saliese el Jueves Santo, ayudándole para que su salida revistiese la mayor lucidez y solemnidad.

Dada su escasa capacidad económica la Hermandad del Rescate, junto a las hermandades de Jesús de la Puente de San Juan y de Jesús de la Columna de Santo Domingo, solicita subvención en 1893 al Ayuntamiento de Málaga para poder sufragar los gastos que le ocasiona organizar la procesión[A.M.M., Actas Capitulares, sesión del 22 de marzo de 1893]. El periódico La Unión Mercantil informaba que la Hermandad del Rescate hizo su recorrido finalmente en la noche del Lunes Santo, pasando por las calles de San Juan, Puerta del Mar, Martínez, Marqués de Larios, Plaza Constitución, Granada, Molina Larios, San Agustín, Duque de la Victoria, Granada, Plaza de la Merced, Álamos, Torrijos, Compañía, Plaza Constitución, Especerías, Carreterías y San Juan. Y El Avisador Malagueño del martes 28 de marzo de 1893 relataba que a las ocho de la noche de ayer -lunes- salió de San Juan la procesión de Nuestro Padre Jesús del Rescate. La extensa carrera recorrida estaba cubierta completamente por un gentío inmenso, que ha presenciado el paso con la mayor compostura y devoción. Delante iban cuatro bastidores y un cabo de la guardia civil; seguían los guiones y estandarte de la hermandad y un número de cofrades, con túnicas y cirios, muy numeroso. Luego la venerada efigie, restaurada recientemente colocada sobre un precioso trono con grupos de luces y ramos de flores, seguida de la cruz parroquial y Clero de la misma, cerrando la comitiva la música del Asilo de San Bartolomé. En toda la carrera se han quemado multitud de bengalas. A las diez y media hizo su entrada por la calle de San Juan, a su casa, con el mismo orden y lucidez, sin que haya ocurrido otro incidente que un ligero aguacero al bajar por calle de Torrijos.

El 7 de febrero de 1894 la Hermandad celebra en la iglesia de San Juan solemne quinario en honor de Nuestro Padre Jesús del Rescate [La Unión Mercantil, miércoles 7 de febrero de 1894]. Finalizada la función principal, los hermanos asistentes al cabildo dieron su beneplácito a organizar la procesión para la próxima Semana Santa.

Cabildo de salida procesional. La Unión Mercantil, 12 de febrero de 1894.

Como en años anteriores, a instancias del Obispado, la Hermandad del Rescate participaba junto a otras hermandades y cofradías en las reuniones previas a la Semana Santa para organizar todo lo concerniente a las procesiones que saldrían el Miércoles, Jueves y Viernes Santo. También asistían representantes de las parroquias, del comercio, del Liceo y de la Liga de Contribuyentes. Además de recibir subvención del Ayuntamiento[12], el comercio y los centros de ocio también contribuían económicamente al mayor esplendor de las procesiones, según informaba La Unión Mercantil[13]. Muchos historiadores cofrades ven en estas reuniones y ayudas a las cofradías los primeros antecedentes de lo que después sería la Agrupación de Cofradías de Semana Santa de Málaga.

En estas reuniones se estableció que la Hermandad del Rescate saliera el Miércoles Santo, aunque finalmente lo haría el Lunes Santo junto con Ntra. Sra. de los Dolores del Puente, y realizaría el mismo recorrido del año anterior. La Unión Mercantil del 24 de marzo de 1894 informaba de esta salida procesionalDespués de las ocho salió de la Iglesia de San Juan recorriendo las calles que anunciamos ayer y regresando al templo citado siendo más de las once. La hermandad de Ntro. Padre Jesús del Rescate, se halla constituida hace un gran número de años. La efigie, sin ser de un mérito extraordinario, es una de las mejores que existen en la parroquia de San Juan. Para la procesión de anoche se ha construido un precioso risco sobre las andas, en madera tallada, ordenándose con flores y plantas artificiales. El autor de esta obra es el Sr. Guijarro que es un hábil tallista. Detrás del Señor del Rescate, fue en la procesión una Dolorosa que se venera en la capilla que existe en la calle del Marqués esquina a la de Arriola, en el sitio conocido por la bajada del puente de Santo Domingo -La Virgen de los Dolores del Puente-. Los nazarenos que eran muchos en número, vestían túnicas moradas e iban cubiertos con unos «Capiruchos» iguales a los que se usan por los individuos de las Cofradías de Sevilla. La procesión se verificó con el mayor orden y resultó muy lucida siendo grande la afluencia de personas por todas las calles del tránsito. Al pasar por la del Marqués de Larios se detuvo la efigie del Nazareno frente al Círculo Mercantil quemándose varias bengalas.

Las hermandades reforman sus Estatutos. La Unión Mercantil, 20 de marzo de 1894.

Después de algunos años de estabilidad, la Hermandad del Rescate afrontó la redacción de sus Estatutos, que serían aprobados en 1894 por el Obispo Marcelo Spínola (1886-1896). Del análisis de sus contenido conocemos, a fecha de 11 de septiembre de 1894, la primera composición de una junta de gobierno de la Hermandad del Rescate: Joaquín Fernández Soler, hermano mayor; Joaquín Quesada, mayordomo; Antonio Téllez, tesorero; Leonardo Padilla, albacea; y Luis Rodríguez, secretario.

Quinario a Jesús del Rescate. La Unión Mercantil, 22 de febrero de 1895.

El quinario que se celebraría del 27 de febrero al 3 de marzo de 1895 estaría dedicado a “implorar gracias al Altísimo sobre la Iglesia y su atribulado Papa León XIII” y en él intervendría el Padre Fray Félix de la Santísima Trinidad, Ministro del Convento de los Trinitarios de Antequera, lo que suponía sin duda uno de los pocos referentes del acercamiento de la Hermandad del Rescate con sus orígenes trinitarios desde la exclaustración de 1835.

Como los medios de fortuna seguían siendo escasos, la Hermandad del Rescate solicita y recibe subvención del Ayuntamiento para sufragar su salida procesional[14]. Esta la realizaría el Jueves Santo, 11 de abril de 1895, junto con la Cofradía de la Puente del Cedrón, lo que nos da una idea de sus limitaciones económicas y organizativas. La Unión Mercantil publicaba que a la hora designada salieron anoche de la Iglesia de San Juan, las respectivas cofradías de Nuestro Padre Jesús del Rescate y el Señor de la Puente del Cedrón, primeramente, y después la Hermandad de Azotes y Columnas. Ambas procesiones iban perfectamente organizadas. La primera llevaba bastante acompañamiento de penitentes con túnica y caperuza morada, peto blanco y cíngulo amarillo. La Imagen del Rescate lucía rica túnica carmesí bordada en oro y era conducida por los hermanos de la cofradía. Acompañaba a las sagradas imágenes la música del Regimiento de Borbón con banda de tambores y piquetes. Los penitentes de la segunda procesión, vestían túnica roja con peto y caperuza blancos; yendo acompañada por la banda de la “Artística”. Durante el tránsito de estas dos procesiones el orden fue completo. Una inmensa muchedumbre presenció el paso de las cofradías por las calles de la carrera, principalmente en la del Marqués de Larios en donde se hacía difícil el tránsito. Poco después de las once y media regresó a su iglesia la primera procesión y hora y media más tarde la segunda.

Aunque no conocemos con exactitud la iconografía de Jesús del Rescate a finales del Siglo XIX, bien pudiera parecerse a esta de los años veinte.

Al año siguiente de nuevo solicita y recibe subvención del Ayuntamiento para poder organizar la procesión. Seguramente esta era la única forma que encontraba de poder subsistir al no contar entre sus hermanos con algunos de los famosos apellidos burgueses que entonces comenzaban a despuntar en las juntas de gobierno de otras cofradías y hermandades malagueñas para sufragar los cuantiosos gastos que suponía mantener la fe en una advocación histórica pero con escasa organización y poder económico para llevarlo a cabo. Así, en sesión del Ayuntamiento de Málaga celebrada el 27 de marzo de 1896 se acuerda conceder subvención a las hermandades del Rescate y del Stmo. Cristo de la Humildad para sus procesiones de la próxima Semana Santa.

Por aquellos años era costumbre que las imágenes quedaran expuestas en sus iglesias y parroquias para que fuesen visitadas por el público, especialmente los Jueves y Viernes Santo. La mujer malagueña cambiaba su sombrero habitual por la mantilla durante estos días de visita a las iglesias.

El periódico La Unión Mercantil relataba la salida procesional del Jueves Santo 2 de abril de 1896, junto con la Cofradía del Puente del Cedrón, de la siguiente forma[26]De esta parroquia -San Juan- salieron a la misma hora las cofradías de Ntro. P. Jesús del Rescate y Puente del Cedrón en el orden siguiente: Una sesión de la Guardia Civil de Caballería. El Estandarte de la Hermandad. Acompañamiento de nazarenos, con túnica morada, caperuza del mismo color y peto blanco. La Imagen del Señor del Rescate. Gran número de nazarenos con túnica morada y cíngulo amarillo. Ntro. P. Jesús de la Puente del Cedrón. El clero de la respectiva parroquia. La Banda de Borbón y un piquete del mismo Regimiento  [La Unión Mercantil, 3 de abril de 1896]. El itinerario seguido por ambas cofradías fue el siguiente: San Juan, Carnecerías, Nueva, Pta. del Mar, Martínez, Marqués de Larios, Plaza Constitución, Granada, Santa María, Molina Larios, Duque de la Victoria, Granada, Plaza de la Merced (acera izquierda), Álamos, Torrijos, Puerta Nueva, Compañía, Plaza de la Constitución (acera antigua café de España), Especerías y San Juan.

Procesión de 1897, salida desde la Iglesia de la Trinidad y liberación de un preso. La Unión Mercantil, 14 de abril de 1897.

En la sesión del 2 de abril de 1897 «el Ayuntamiento acordó contribuir con la suma de cien pesetas para cada una de las Hermandades que saquen en procesión las Imágenes que veneran, siempre que lo soliciten«. Sin duda alguna, este empujón económico propició que el Martes Santo 13 de abril la Hermandad del Rescate saliera en procesión junto con Nuestra Señora de los Dolores. El diario La Unión Mercantil publicaba, el 14 de abril de 1897, la noticia de esta procesión indicando que se iniciaba la procesión de manera provisional desde la Iglesia de la Trinidad y el hecho extraordinario de la liberación de un preso por la cofradía de Nuestro Padre Jesús del Rescate, ignorando hasta el momento por qué sucedió, ni si este hecho se repitió en otras ocasiones; y además nos ofrece la primera relación de unos participantes en una procesión del Rescate: “Como habíamos anunciado, y con la mayor solemnidad, salieron anoche procesionalmente de la Iglesia de la Trinidad las sagradas imágenes de Nuestro Padre Jesús del Rescate y Nuestra Señora de los Dolores. A las seis y media se puso en marcha la procesión, llevando el siguiente orden: Batidores de la Guardia Civil, el guión de la Hermandad, penitentes con velas, el Señor del Rescate; seguíale otros penitentes y a continuación la Virgen con gastadores que la escoltaban, la manga de la iglesia, el palio, una sección del cuerpo de Vigilancia, la banda de cornetas y tambores y la de música y un piquete del Regimiento de Borbón al mando del oficial Sr. Jiménez del Enciso.

De bastoneros iban en la procesión los Sres. Quintero, Muñoz Bugella, Sánchez, Gallardo, Jiménez y Fernández; de campanilleros, los Sres. Cortés, Fernández González, Moya Frías y González.

Al llegar la procesión a la cárcel, los presos de ambos sexos cantaron varias saetas mientras se ponía en libertad al preso Lucas Mellado Céspedes, que siguió acampanando a aquella con un cirio. El digno director de aquel establecimiento, D. Manuel Matarrane, obsequió con un espléndido “lunch”, compuesto de pastas, dulces, licores y cigarros a los invitados entre quienes vimos a los Sres. Estrada, Díaz de Escobar y señora, las familias del director y empleados de la cárcel, Sres. Morales Hoyo, Haro, Santamaría, Medina y familias y otras muchas. El Sr. Matarrane hizo los honores con suma delicadeza y cortesía”.

Cuando todo parecía indicar el nuevo resurgir de la Hermandad del Rescate y su estabilidad definitiva después de la exclaustración, las dificultades económicas y su escasa organización interna finiquitarían esta agónica existencia. Además, el Desastre Colonial de 1898 supondrá nuevas dificultades económicas para toda la sociedad. La mala propaganda, el ataque de los grupos anticlericales y el retraimiento de salir a la calle por temor a las represalias fueron otras de las causas que tuvieron una influencia decisiva en el desarrollo procesionista malagueño de esta época y que afectarían de manera más evidente a aquellas hermandades y cofradías que no se fortalecieron en épocas más benignas.

J.M.L.J., 2021

NOTAS:

[1] A.H.P.M., Escribanía de Joaquín Cosso, Legajo 3817, fol. 56, 1804.

[2] RUBIO ARGÜELLES, Á.: Apuntes históricos malacitanos (1808-1812), Ediciones ARA, Málaga 1954. «Inventario de Pinturas y Esculturas de los Conventos Suprimidos de Frailes de esta Ciudad de Málaga, que se han recogidos y existen en el Depósito general de San Agustín entregados por don Anastasio Santoris en esta Administración de Bienes Nacionales de mi cargo en 18 de marzo de 1811».

[3] Ibid. «Razón de las librerías de los Conventos Suprimidos siguientes, traídas al Depósito general de San Agustín en el estado en el que se encontraron en los meses de febrero, marzo y abril de 1810, y entregadas a esta Administración de Bienes Nacionales en 18 de marzo de 1811».

[4] BEJARANO ROBLES, F.: Las calles de Málaga. De su Historia y Ambiente, Arguval, 1984, T. II, pág. 545.

[5] A.M.M. En la carpeta de Conventos dice: «1821, Convento de los Trinitarios Descalzos. Obras para que puedan servir de prevención a los tambores de la Milicia Nacional -45- 1267«.

[6] A.M.M., Legajo 618, año 1833. El viernes 27 de septiembre de 1833 le toca salir a los Trinitarios Descalzos con sus cofradías, las cuales no se mencionan en este documento.

[7] El Avisador Malagueño, 17 de septiembre de 1873, publicó una relación «de los templos destruidos en esta ciudad -Málaga- o sustraídos al culto desde el año 1810 hasta el día» de la fecha.

[8] BEJARANO ROBLES, F.: op.cit. pág. 542-558. El Conventico como conjunto de casas y comercio desapareció durante un incendio que se produjo en la madrugada del jueves 19 de diciembre de 1901.

[9] CURIEL POZA, A.: El Rescatado en Antequera, Imprenta Franao, Málaga, 1986, pág. 77.

[10] El Avisador Malagueño. Desde el 11 de febrero hasta el 15 de marzo de 1891 se repitió la noticia de la celebración de este quinario.

[11] El Avisador Malagueño. Desde el 28 de febrero hasta el 6 de marzo de 1892 se repitió la noticia de la celebración de este quinario.

[12] A.M.M., AA.CC., sesión del 14 de febrero de 1894: “Se acordó conceder 2.500 pesetas para subvencionar las procesiones para «prestar alguna ayuda tanto al comercio cuanto a nuestras decaídas industrias, y a este propósito consideraba oportuno que en las solemnidades religiosas se les diera el mayor esplendor con el cual conseguiría atraer concurrencia a forasteros». Un mes después, en la sesión del 14 de marzo de 1894, se deroga el acuerdo anterior y se autoriza al alcalde, D. Francisco Prieto, para que «libre la cantidad de mil pesetas que distribuirá equitativamente como subvención a las procesiones que salgan en la Semana Santa próxima«.

[13] MATEO AVILÉS, E. de., “El mundo cofrade malagueño a principios del siglo XX”, En “75 años de la Agrupación de Cofradías. 1921-1996. Estudio Histórico sobre la Agrupación de Cofradías de Semana Santa de Málaga”, Agrupación de Cofradías de Semana Santa de Málaga, Málaga, 1997. Estas reuniones de las “Juntas de Procesiones” son los antecedentes más inmediatos de la Agrupación de Cofradías de Semana Santa de Málaga.

[14] A.M.M., AA.CC., sesión del 5 de abril de 1895: “Las Hermandades de Nuestro Padre Jesús del Rescate y Nuestro Padre Jesús de la Columna, solicitan una subvención para sacar procesionalmente las Imágenes a que dan culto, en la próxima Semana Santa, acordando el Ayuntamiento acceder a lo interesado, autorizando al Sr. Alcalde para que fije la cuantía de aquellas, oyendo previamente a la Comisión de Hacienda acerca de que si existe en el capítulo respectivo cantidad suficiente para satisfacer el importe de dichas subvenciones”.