El Convento de Trinitarios descalzos de Málaga y la Cofradía del Rescate

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Ángel García Rodríguez. (O.SS.T)

Presentación del libro “El Real convento de la Trinidad de Málaga” de los autores e investigadores trinitarios Bonifacio Porres y Ángel García. Casa de hermandad de la Cofradía El Cautivo de Málaga, 2 de junio de 2016.

El gran interés de la Hermandad del Rescate y María Santísima de Gracia por recoger esa antorcha trinitaria del Conventico donde hace 331 años fue fundada la Cofradía del Rescate,  encontró un primer eco el 5 de Junio del pasado año al presentar en la Hermandad del Cautivo de Málaga  el libro “Real Convento de la Trinidad de Málaga”. En dicha obra los autores trinitarios Bonifacio Porres y Ángel García no podíamos dejar de presentar los datos recogidos del “Conventico” y la “Hermandad del Rescate” en dicho libro.

El gran interés por el hermano mayor del Rescate, Joaquín González, por la investigación de los orígenes de la Hermandad y su relación con los trinitarios me ha llevado como documentalista a recorrer de nuevo los archivos de Málaga y especialmente la Biblioteca Nacional y Archivo Histórico Nacional de Madrid. Desgraciadamente  la invasión francesa (1808),  la Desamortización de Mendizábal (1835) y la quema de conventos e iglesias en 1931 destruyó muchos documentos y patrimonio del conventico trinitario, y patrimonio de la Hermandad del Rescate. No obstante junto con el hermano mayor compartimos un sueño, la edición de un libro de investigación histórica que muestre los orígenes y aportaciones humano cristianas de los Trinitarios Descalzos y de la Hermandad del Rescate a la sociedad malagueña.

Con mucha fe en Jesús del Rescate y en su madre la Virgen de Gracia, ya nos hemos puesto manos a la obra y aquí les comparto a todos los fieles y hermanos devotos de la Hermandad un breve  adelanto de lo que Dios quiera que un día sea un nuevo libro de “Jesús del Rescate y los Trinitarios”.

La Orden Trinitaria, llamada a redimir cautivos

San Juan de Mata, reformador trinitario

La cofradía del Rescate de Málaga está muy ligada a la Orden de la Santísima Trinidad y de los Cautivos desde su nacimiento a finales del siglo XVII en Málaga hasta la exclaustración de la Cofradía en 1835.

El escapulario rojo y azul que lleva sobre su pecho Nuestro Padre Jesús Nazareno Rescatado nos lleva de este modo a acercarnos a la Orden Trinitaria nacida en 1198 para redimir cautivos. La historia de esta octogenaria Orden ha sido relatada por sus historiadores trinitarias, destacando al P. Bonifacio Porres Alonso. De sus fuentes históricas ha escrito el prestigioso escritor Jesús Sánchez Adalíz la novela “Treinta doblones de oro” (2013).

La Orden de la Santísima Trinidad y de los Cautivos fundada por el francés san Juan de Mata y aprobada por el papa Inocencio III en 1198; con la bula Operante divine dispositionis; a la que se unió la praxis de San Félix de Valois (cofundador de la Orden). Se puede decir que es la primera institución oficial en la Iglesia católica dedicada al servicio de la redención de cautivos sin armas ni violencia, con la pura misericordia, y con la única intención de devolver la esperanza a los hermanos en la fe que sufrían bajo el yugo de la cautividad. Es también la primera orden religiosa no monástica y una de las principales órdenes religiosas que se extendieron por España y Europa durante la Baja Edad Media.

La Reforma de la Orden Trinitaria fue obra de san Juan Bautista de la Concepción (1561 -1613); nacido en Almodóvar del Campo y que establece en Valdepeñas la primera comunidad de trinitarios descalzos. Con el breve Ad militantes Ecclesiae (1599) el papa Clemente VIII dio validez eclesial a la Orden de los hermanos reformados y descalzos de la Orden de la Santísima Trinidad, instituida para observar con todo rigor la Reforma de san Juan de Mata.

Historia de la imagen de Jesús redentor  en Mámora

Recreación del rescate de Jesús Nazareno, 1682

La imagen del Rescate que cada martes santo procesiona en Málaga es copia de la imagen de Jesús que es conocida popularmente como Cristo de Medinaceli,  y que se halla en Madrid. Junto a los 211 cautivos cristianos liberados por los trinitarios,  fue precisamente la  imagen que fue rescatada por los trinitarios el año 1682 del poder de los moros.

El 21 de agosto de 1682, tras pasar de Mequínez a Tetuán, de allí por Ceuta hasta Gibraltar, para llegar a Sevilla y de allí a su Madrid, siendo recibida en la Villa y Corte por una gran multitud de fieles que le dieron su primera advocación popular, “Jesús del Rescate”, luciendo ya para siempre su inconfundible escapulario trinitario de la Orden Descalza que le había redimido. La Sagrada Imagen fue entronizada en la iglesia de los padres Trinitarios Descalzos donde, en 1689, se levantó una capilla contigua al templo sobre un terreno donado para tal fin por los Duques de Medinaceli.

De aquella primera imagen de Jesús que hoy se encuentra en la iglesia de Jesús de Medinaceli en Madrid, se hicieron copias para los distintos conventos trinitarios. De este modo la devoción a Jesús Nazareno Rescatado se extendió por todos los rincones de España y de América.

Del Convento de la Trinidad (1488) al Conventico (1654)

Fachada del Conventico, calle Liborio García, finales silo XIX

La Cofradía del Rescate de Málaga tiene sus orígenes históricos como hemos señalado en el Convento de los PP. Trinitarios Descalzos, fundado en 1654 y denominado popularmente “El Conventico”. Dichos orígenes están relacionados desde la llegada de Los Trinitarios Calzadas instalados en el barrio de la Trinidad en lo que fue el campamento de la Reina Isabel la Católica durante el asedio de Málaga el año 1487. Llegaron junto al ejército cristiano con el fin de establecerse y realizar   su carisma redentor de liberar a los cautivos.

En Málaga los trinitarios calzados habitaron el convento de la Trinidad y los descalzos el  llamado conventico en la calle Liborio García. Los trinitarios calzados desaparecieron en 1894 con la muerte en Roma de su último general, el zamorano Antonio Martín Bienes. Continuamos en la Iglesia los trinitarios descalzos, ahora ya simplemente trinitarios.

Tanto los Trinitarios Calzados como los Descalzos en donde se fundó la Cofradía del Rescate se convirtieron  en referente para la Iglesia y la sociedad malagueña. Ante el desastre que causaban las guerras entre moros y cristianos arrastrando miles de cautivos  brilló entre los trinitarios el compromiso social y liberador de los religiosos, que pronto comenzaron su acción propia en favor de los cautivos cristianos. Así un nuevo barrio, el de la Trinidad  no tardó en hacerse castizo y emblema de Málaga, hasta nuestros días. Un barrio que nació y caminó junto a sus frailes, y a los que ni siquiera las leyes de desamortización del tristemente famoso Mendizábal acabaron de separar, porque hasta la vuelta a Málaga de los trinitarios en 1991, mantuvo vivo su nombre y su recuerdo, primero en la parroquia de la Santísima Trinidad y después a través de la Hermandad de N.P. Jesús del Rescate y María Santísima de Gracia y la Cofradía El Cautivo.

Dificultades  para la fundación de los Trinitarios Descalzos en Málaga

Los Trinitarios Descalzos fundados por San Juan Bautista de la Concepción en 1599 desde su casa cuna de Valdepeñas van a ir extendiéndose por Andalucía fundando casas en distintas ciudades.  Así en 1633 pensaron en tener una casa en Málaga, porque al estar cerca de Marruecos, se vería facilitada su misión de redimir cautivos cristianos. En efecto, Urbano VIII con breve de 15 de junio de dicho año les facultaba para fundar en los pueblos de Villarrobledo (Albacete) y San Clemente (Cuenca), y en las ciudades de Málaga y Antequera, sin previo consentimiento de los otros conventos locales.

Según datos del Archivo de la Catedral de Málaga, en octubre de 1654 tuvo lugar una reunión en la sala capitular del convento trinitario de Madrid para analizar los problemas de la fundación de Málaga. En noviembre de este año el provincial de la Orden en Andalucía, fray Pedro de la Ascensión, ya había realizado las gestiones oportunas ante el obispo, y aunque el prelado demoró la resolución durante un par de cabildos, se decidió finalmente por otorgar su aprobación. El nuevo convento quedó establecido fuera de la parroquia de Santa María, por lo que los Trinitarios otorgaron escritura pública comprometiéndose a pagar los diezmos

Ninguno de los conventos que se fundaron en Málaga durante los siglos XVI y XVII halló tantas contradicciones como éste de los trinitarios descalzos. En 26 de febrero de 1647 se obtuvo la licencia real. En realidad estaba la presión de diez conventos de la ciudad que sentían que sus ingresos se menguarían con la fundación de un nuevo convento. A pesar de todo esto el pleito continuo, pasando nuestros religiosos muchos trabajos. “Hasta con las armas quisieron echarlos de la ciudad y del sitio”, siendo necesario que los dos cabildos, eclesiásticos y municipal, señalasen personas para nuestra defensa. Pero al final gracias a la defensa que hizo de su convento el trinitario P. Pedro de la Ascensión el convento fue aprobado y fundado en 1654.

Iglesia en donde se fundó la Cofradía El Rescate

Planta de la iglesia del Conventico

Desde 1654 hasta 1700, que son 46 años, “no se dio principio a la fábrica de la iglesia por falta de sitio”. Las actuaciones para la construcción de una nueva iglesia se iniciaron en 1677 con la adquisición de unas casas en la calle Zapatería. El solar disponible fue completando con una nueva compra en 1689, esta vez de unas casas que hacían esquina entre las calles Almacenes y Mesón Vélez, que constituían medianería con la portería del convento.

En mayo de 1699 siendo ministro de la comunidad de Trinitarios Descalzos de Málaga, Francisco de Jesús María se comenzaron las obras. El 30 de junio de 1700 comenzó a derribar lo antiguo, el 26 de agosto se abrieron las zanjas para los cimientos, y el día 8 de septiembre bendijo la primera piedra don Bartolomé Espejo y Cisneros, obispo Málaga, asistiendo toda la nobleza y gran concurso de fieles, con repique de campanas, música y cohetes. Quince años tardó en construirse la iglesia. Su fachada principal (como la del convento) se extendía ante la estrecha calle de los Almacenes y se encontraba a un nivel ligeramente superior al de la calle. Estaba realizada en piedra labrada, destacando sobre la puerta principal un nicho con la imagen de Ntra. Sra. de Gracia; encima, el escudo trinitario; y la remataba otra imagen de la Inmaculada. A la derecha se elevaba el campanario-espadaña con dos cuerpos y tres arcos con sus campanas.

La planta de la iglesia era de cruz latina con crucero cubierto por cúpula de media naranja y linterna; y cuatro capillas en cada lado. En las pechinas sobresalían cuatro escudos con la cruz trinitaria descalza. En el presbiterio había dos puertas a los lados del altar, que daban a la sacristía. El retablo mayor tenía dos cuerpos, ocupando el centro del primero Ntra. Sra. de Gracia; en el segundo se veía la Santísima Trinidad; y lo coronaba el ángel redentor, vestido de trinitario, con dos cautivos arrodillados, uno moro, cristiano el otro mirándole suplicantes. En el altar colateral de la derecha se colocó “la imagen de Jesús Nazareno Cautivo y Rescatado, de estatura natural, a imitación de la que venera la Corte en nuestro convento de Madrid”, acudiendo muchos fieles “los viernes y días de su novena”.

El arquitecto de la iglesia fue el hermano lego Miguel de los Santos, que en numerosas ocasiones fue llamado por el cabildo eclesiástico, entre 1721 y 1728, para informarse sobre los varios problemas que presentaban las obras de la catedral; y en algunos documentos se le califica, juntamente con Toribio Martínez de la Vega, como los arquitectos “más famosos” y de “mayor crédito” de la ciudad. Se conserva una planta del convento –coetánea del proceso de construcción-, que se atribuye a fray Miguel de los Santos.

Solemne inauguración de la nueva iglesia, septiembre de 1715

Anunciaron y publicaron la bendición del nuevo templo por toda la ciudad el repique de campanas y estruendo de cohetes. El viernes, día 20 de septiembre, bendijo la nueva iglesia don Victoriano Maldonado y del Burgo, deán de la catedral, concurriendo representantes del clero y de la nobleza con mucha afluencia de naturales y forasteros.

Al día siguiente, sábado, 21 de septiembre, por la tarde, se formó una solemne procesión, llevando las imágenes del Ángel con dos cautivos de rodillas a Ntra. Sra. de Gracia, y de Jesús Rescatado, a quien acompañaban veinte niños vestidos de cautivos. Cerraban este cortejo unas andas de plata a hombros de sacerdotes revestidos, sobre las que iba en la custodia el Santísimo. En el recorrido de las calles se instalaron arcos triunfales y varios altares, estando engalanados muchos balcones con ricas colgaduras.

El domingo, día 22, dio principio a las fiestas el cabildo eclesiástico, que vino desde la catedral en veinticuatro coches por las principales calles de la ciudad. Presidió la función el señor Obispo D. Fr. Manuel de Santo Tomás y Mendoza. Por la tarde hubo cuatro danzas a diferentes horas. Del martes 24 al sábado fueron presidiendo  la misa solemnes distintos religiosos de la ciudad: dominicos, franciscanos, mercedarios, jesuitas y el corrector del Convento de la Victoria.

Como se ha dicho arriba, en la procesión que se hizo el 21 de septiembre de 1715 para la inauguración de la nueva iglesia figuró la imagen de Jesús Rescatado, que fue colocada en el altar colateral de la derecha. Era de estatura natural, “a imitación de la que se venera en la Corte en nuestro Convento de Madrid”.

Ultimas noticias del Convento y sus cofradías

En 1789 había cuatro cofradías: De Ntra. Sra. de los Dolores, de Jesús del Rescate, de San José, y de la SS. Trinidad.

En 30 de agosto de 1809 el obispo autoriza al trinitario descalzo fray Alonso de Jesús María para pedir limosna a favor de la redención de cautivos.

La ocupación francesa afectó a éste como a otros conventos. Entre los meses de febrero y abril de 1810 se trató de reunir en el de San Agustín lo que restaba de las bibliotecas conventuales tras el saqueo inicial de la tropa. De la de nuestro convento apenas se pudo recoger nada, pues lo que estaba se hallaba arruinado y lleno de suciedad.

En el trienio liberal (1820-23), los religiosos fueron expulsados del convento. Las Actas Municipales de 1821 recogen un listado de personas, encabezadas por el Sr. Obispo, a las que había que asegurar por su notoria desafección a la Constitución, y entre ellas se encontraba el P. Francisco de Paula, ministro del conventico. Éste fue convertido en cuartel; los trámites para enajenarlo comenzaron pronto, pues en este mismo año de 1821 se efectúan en el edificio conventual una serie de reformas con el objeto de acondicionarlo para que sirviese de cuartel y prevención a los tambores de la Milicia Nacional.

Los religiosos fueron desalojados definitivamente en 1835. Tras su desamortización, el inmueble se destinó a almacenes, viviendas y usos administrativos y culturales. Después del incendio de 1901 se demolió, construyéndose viviendas sobre su solar. Nuestro convento ocupó aproximadamente la mitad de la manzana delimitada por las actuales calles Liborio García, Mesón de Vélez, Marín García, Nueva y almacenes, dentro de los límites parroquiales de San Juan. Su extensión era moderada en comparación de otros conventos de la ciudad, de donde le pudo venir el calificativo popular de Conventico.

Cofradía de N. P. Jesús del Rescate y María Santísima de Gracia

Jesús del Rescate en la capilla, 2007.

La denominación oficial de esta hermandad es Real, Piadosa y Venerable Hermandad de Culto y Procesión de Nuestro Padre Jesús del Rescate y María Santísima de Gracia.

La cofradía del Rescate de Málaga probablemente se fundó entre 1686 y 1690. Se organizó en 1702. Salía cada año en la noche de Martes Santo.

Según señala el P. Andrés LLordens en su obra “Historia Documental”, existe la posibilidad de que durante los dos siglos anteriores a esta Cofradía hubiese habido en Málaga una organización para el rescate de prisioneros en poder de infieles. Esta fue indudablemente  la finalidad de la Cofradía de Jesús del Rescate desde la fecha de su organización en 1702.

El 21 de septiembre de 1715, con motivo de la inauguración del nuevo templo, se organizó una procesión, en la que, tras la imagen de María Santísima de Gracia, iban “veinte niños vestidos de cautivos, adornados con joyas los alquiceles y bonetes, acompañando a Nuestro Padre Jesús Cautivo y Rescatado, que iba en hombros de los principales caballeros de la ciudad; y junto a esta venerada efigie, el guión. Cerraba la comitiva el Santísimo Sacramento, llevado en andas de plata por sacerdotes revestidos, en medio de los religiosos de las dos comunidades trinitarias; y por último, la música de la capilla de la catedral. Recorrió la procesión varias calles, entrando en la nueva iglesia ya apuntada la noche, que fue de luminarias y regocijos populares”.

Añade el P. LLordens que ha hallado un documento de indudable interés. Dice así: “Se organizó la solemne procesión para llevar el Santísimo Sacramento y varias imágenes a la iglesia de los PP. Trinitarios Descalzos. Se puso en marcha a las cuatro de la tarde. Iban en ella dos clarines, la nobleza de Málaga y de otras ciudades andaluzas, el estandarte que llevaba don José Cerrato, el obispo fray Manuel de Santo Tomás, pueblo con cirios, un niño vestido de ángel entre dos cautivos, las imágenes de san Juan de Mata y San Félix, Nuestra Señora de Gracia en sus ricas andas de carey y nácar, veinte niños vestidos de cautivos, la imagen de Jesús nazareno conducida por nobles de la ciudad, sesenta marinos con hachones, la imagen del Redentor Cautivo, los religiosos trinitarios, varios sacerdotes revestidos, la orquesta de la catedral y el santísimo Sacramento. En la carrera existían arcos suntuosos con inscripciones en verso, siendo los más notables los de la puerta de la iglesia nueva, el de la calle de la Ropería Nueva (vieja), el de la Puerta del Mar, los de la calle de San Juan, el de la Plaza y los ocho de las calle Nueva. Hubo muchos altares y dispararon salvas las galeras del puerto, los castillos y baluartes de San Lorenzo y Torres Gorda y las piezas de campaña. Por la noche hubo fuegos artificiales en la Puerta del Mar”.

En 1740 se hizo una plancha de impresión con la imagen de “Jesús Cautivo y Rescatado”, que se conserva en poder de un particular.

Exclaustrados los religiosos en 1835, la cofradía se trasladó a la cercana iglesia parroquial de San Juan, desapareciendo en las décadas posteriores. Se reorganizó a finales de ese siglo XIX, y en 1894 se elaboraron unos nuevos estatutos. Procesionó de 1893 a 1896, en Lunes Santo los dos primeros años; y en Jueves Santo los dos siguientes, junto con La Puente.

En 1902 cambió de sede, trasladándose a la iglesia de Santo Domingo donde la imagen recibió culto, sin ser procesionada, hasta 1924, año en que se organizó nuevamente la hermandad por obra especialmente de Gregorio Gómez, solicitando su incorporación en la Agrupación de Cofradías. En 1927 se añadió a la procesión un  grupo escultórico tallado por Pío Mollar.

El 12 de mayo de 1931, al ser asaltada la iglesia de Santo Domingo, desapareció la imagen de Jesús del Rescatado con todo su patrimonio.

En 1949 un grupo de hermanos, encabezados por Antonio Rojo, reorganiza de nuevo la hermandad y en 1950 se incorpora en la Agrupación de Cofradías. En 1951 sacó por las calles una nueva imagen de Jesús del Rescate, tallada por Teodoro Simó, y al año siguiente la bella escultura de Nuestra Señora de Gracia, que hizo el egabrense Campos Serrano.

La imagen actual del Cristo es obra de Antonio Castillo Lastrucci (1954). El grupo escultórico –formado por San Juan, San Pedro, Santiago, Judas, dos romanos y dos sayones- fue realizado por el mismo escultor en 1957, como también la Virgen de Gracia (1956), cuyas manos restauró en 1983 Luis Álvarez Duarte.

El grupo escultórico salió completo en procesión por primera vez en 1958. Desde los años 70 la hermandad ha experimentado un crecimiento, como refleja la consecución de dos tronos y la construcción de dos casas de hermandad, consiguiendo con la última el anhelado sueño de salir toda la procesión del interior de la casa hermandad, ubicada en la calle del Agua, n° 15.

Los colores que visten los hermanos son rojo y azul para los del Señor, los mismos de la orden trinitaria, negro y morado los de la Virgen.

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